viernes, 14 de agosto de 2009

Primer día en el hogar de ancianos

Siento que mi vida es un sueño del que trato de acordarme cada vez que me despierto.
Entre más intento acordarme de mi, de todo, más se me escapa, se me vuela, se evapora ...
por eso,

(los ancianos me recordaron que no tengo idea de quien soy, no como ellos)

por eso, busco disfrutar pero, reconozco... no se cómo.
La racionalidad a la que me aferro, siempre ha hecho confusa mi visión de mi, por eso
tengo afán de hallar motivaciones claras. Necesito filtrar este caótico flujo de información.
Necesito reconocer la tonada del instinto guía.

Y... escucho su canto, se que está aquí y siempre lo estará pero, ni su forma ni su nombre me son revelados,
como el ave que no encuentro.

nota: llevo 5 meses (lo que llevo en Buenos Aires) buscando un ave matutina que me suena igual a las aves tropicales del eterno paraíso de intimidad en Villa Pecas, Carmen de Apicalá, Tolima, Colombia.

1 comentario:

  1. comprensible.... cuando llegué a Bogotá pasaron como dos años antes de que se me quitara de la nariz el olor a campo y entendiera que ya no podía ponerme blusas escotadas, y tenía que usar sacos, cepillarme el cabello y crecer.

    ResponderEliminar