Y bueno.. como nunca podemos hablar en paz, vamos a inaugurar el viejo método de la correspondencia.
Te cuento que estoy en el dilema de si quedarme con el trabajo de editora porque el pago es realmente ridículo. Lo que hago me gusta pero no se si se justifica tanto esfuerzo por tan poco, debo ser realista y ya no me puedo dar ciertos lujos (por favor no lo tomes como una indirecta, de verdad sólo quería contarte lo que siento).
Pero por otro lado, volver a empezar en otra parte es un esfuerzo enorme, ya me ha tocado iniciar y reiniciar trabajos y claro le meto la ficha y al principio cuesta el doble, me sacrifico y todo para abandonar al rato. Es un esfuerzo inútil. Por eso no se.
Con Nicolás ha estado todo muy bien, tu sabes que nos la llevamos perfecto pero a veces ese rol de la esposa q se queda en la casa todo el día no me cuadra. Siento como que no estoy disfrutando lo que quisiera de mi juventud y cada día que me encuentro una nueva arruga me pongo a pensar hasta cuando seguiré imponiéndome vidas por no hallar la mía.
No ha sido fácil en cuanto a los choques de la costumbre: desde no contar con un carro o dinero para ir a una fiesta o al cine, hasta tener que tomar realmente conciencia de lo que voy a hacer en mi vida. No es ni bueno ni malo, tampoco mejor (como pensaba) o peor. Ha sido diferente, que era algo que buscaba y eso lo he disfrutado, pero ya, ahí se agota y temo que esa sea mi reacción con toda decisión que tome.
Pensé que tal vez, cuando uno crecía las cosas se iban aclarando pero, en realidad se van complicando y al final te ves lleno de información, con mucha experiencia pero poca vida.
No se cómo terminar, no quiero ponerte triste ni nada, ni vale la pena tampoco. Sólo quería recordarte que estas conmigo más de lo que tu crees, de lo contrario no podría haber tomado esta decisión de viajar.
Te quiero mucho mami.
Besos.
martes, 1 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario